Al mismo tiempo que los europeos se dirigen a las playas españolas
este verano, los cibercriminales que están detrás del exitoso malware
Dyre no se toman ni un minuto de descanso. Al contrario, están subiendo
la temperatura y han puesto sus ojos en 17 bancos españoles y en
diferentes filiales en España de bancos europeos. Los investigadores de
IBM Security X-Force han podido analizar un nuevo archivo de
configuración del troyano Dyre, tras la distribución de una nueva
versión del malware. Se trata de la primera configuración que apunta a
un número tan grande de bancos españoles. Las versiones previas sólo
incluyeron tres y cinco bancos con base española en la lista de
víctimas, seguramente como forma de probar el terreno antes de moverse
hacia una fase más agresiva.
El análisis revela que los desarrolladores de Dyre han expandido las
capacidades y alcance del malware actualizando sus inyecciones de
código, y así llegan a los bancos que están persiguiendo en España.
Además de sus objetivos en España, la banda de Dyre ve oportunidades en
otros países de habla hispana más allá de la propia España, atacando en
Chile, Colombia y Venezuela. Nada de esto resulta sorprendente, dado que
el español es la segunda lengua más hablada en el mundo.
Dyre no es una nueva amenaza en Europa. Ya había apuntado a
diversos bancos en el continente europeo, dejando fuera solamente a
Rusia y a la región de la antigua Unión Soviética. Dentro de Europa, las
tasas de infección de Dyre en España ocupan el tercer puesto, después
de Reino Unido y Francia.
En números, las compañías españolas registraron pérdidas de 14 billones de euros en 2014. Las
ultimas noticias sobre cibercrimen
en España relatan el arresto de una banda que logró recaudar 2 millones
de euros en llamadas de teléfono fraudulentas a números premium desde
teléfonos o tarjetas SIM robados.
IBM ha compartido sus últimos hallazgos sobre Dyre para preparar y
ayudar a proteger a los bancos a los que se dirigen estos ataques contra
el aumento en riesgos de seguridad.
Acerca de Dyre
Aparentemente Dyre, cuyo nombre proviene de la frase encontrada en su código “
I am Dyreza”,
empezó a mediados de 2014 como un simple proyecto RAT (Acrónimo en
inglés de Troyano de acceso remoto). Aunque inicialmente se dedicaba a
captar credenciales cifradas, ha evolucionado de manera rápida y
agresiva desde entonces, cambiando tanto su estructura técnica como su
metodología criminal. Hoy en día, Dyre es un troyano bancario en toda
regla que mantiene en vilo a los profesionales relacionados con la
seguridad y a sus víctimas intentando poner remedio.
Dyre es uno de los códigos activos de malware más avanzados en la
actualidad dadas sus capacidades multifuncionales y sus constantes
actualizaciones, diseñadas para
eludir cualquier mecanismo de detección proveniente de un antivirus u otro mecanismo de seguridad estática.
Y, al mismo tiempo que desde un punto de vista técnico Dyre resulta
interesante por sí mismo, el grupo que está tras él lleva a cabo la
investigación más importante hoy en día para profesionales que luchan
contra el cibercrimen.
La banda de cibercriminales detrás de Dyre no está compuesta por
amateurs. Empezando por su infraestructura, la mano de obra, el
conocimiento profundo de los sitios web bancarios y sus esquemas de
autenticación, este grupo tiene respaldo de recursos, es experimentado y
astuto.
El equipo de Dyre es una “banda privada” y cerrada. Es la
denominación que se da a los grupos cibercriminales dueños del crimeware
(software criminal específicamente diseñado para la ejecución de
delitos financieros), que desarrollan y guardan para sí mismos. No
intercambian información en foros underground sobre el fraude, ni
comparten conocimiento o hacen preguntas. No venden el malware, y se
muestran extremadamente cuidadosos a la hora de incluir nuevos miembros a
su banda.
Dyre está relacionado con otros conocidos grupos operativos de
malware. La banda tiene conexiones con el programa de descarga Upatre,
con la botnet de spam Cutwail, y el
exploit kit RIG. Además, ya ha compartido servidores de comunicación con el troyano Feodo (descendencia del ruso Bugat).
Ataques cibercriminales selectivos
Desde sus inicios, la banda de Dyre no se planteó este juego para
alcanzar una meta fácil como ocurre normalmente con las bandas más
pequeñas relacionadas con el cibercrimen. Este equipo llegó apuntando
alto. Y por alto me refiero a
dinero corporativo, al menos medio millón de dólares cada vez.
Fueron los
laboratorios PhishMe
los que a mediados de 2014 hicieron pública por primera vez la
operación inicial de Dyre. Hay que tener en cuenta que, por lo general,
en el momento en que se descubre un malware, ya lleva funcionando unos
cuantos meses. No llevó más de tres meses para que
IBM Security empezara a informar
de que Dyre apuntaba a las cuentas de Salesforce.com de los bancos
americanos más importantes, y que estaba recolectando información de sus
clientes.
En ese momento, muchos creyeron que Dyre quería hacerse con los datos
para monetizar el espionaje empresarial, pero, cuando IBM descubrió
la campaña Dyre Wolf a principios de 2015, las cosas se volvieron nítidas para todos: ataques de transferencias fraudulentas selectivas.
Este fraude selectivo representa un cruce entre ataques APT (acrónimo
en inglés de Amenaza persistente avanzada) y ataques de fraude
financiero. Los criminales empiezan adquiriendo conocimiento sobre la
organización a la que van dirigidos, invierten tiempo y ponen atención
en abrir brechas en sus sistemas, y así preparan el terreno para el
fraude antes de golpear con una transferencia electrónica ilícita de una
gran suma de dinero.
Con el nuevo archivo de configuración específico para España, los
bancos españoles y sus clientes corporativos tienen un mayor riesgo de
sufrir ataques de transferencias fraudulentas selectivas.
¿Cómo funcionan estos ataques?
Para lanzar estos ataques de transferencias fraudulentas selectivas,
Dyre despliega un “equipo SWAT” (acrónimo en inglés de Armas y tácticas
especiales) dentro de sus filas. Este equipo especial realiza estas
operaciones fraudulentas cuidadosamente mediante llamadas de teléfono
realizadas por expertos con las habilidades que la entidad defraudada
esperaría de su banco. El fraude puede continuar con un ataque DDoS para
asegurarse de que la compañía no pueda volver a conectarse a la cuenta o
está ocupada intentando averiguar cómo eludir el ataque.
Dyre, a diferencia del malware avanzado de grado similar, está
operado por lo que parece ser un grupo muy bien organizado. La botnet
total se divide en secciones, las campañas se marcan con la fecha de
lanzamiento y las regiones se separan en diferentes versiones del
malware.
Parece que un grupo
F.IBMSecurities