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sábado, 18 de julio de 2015

Enaire invierte 4 millones de euros en dos nuevos radares en Gran Canaria y Tenerife

Los nuevos equipos Modo S mejoran las prestaciones en la vigilancia del tráfico aéreo porque aportan información selectiva sobre las aeronaves en vuelo, subraya el gestor de navegación


Enaire, gestor de navegación aérea en España, ha invertido 4 millones de euros en la instalación de nuevos radares secundarios de última tecnología en los aeropuertos de Gran Canaria y Tenerife Sur con los que mejorará la vigilancia del tráfico aéreo en Canarias. Enaire informó hoy de que los nuevos radares de Modo S, con un alcance de 220 millas náuticas equivalentes a 410 kilómetros, permitirán disponer “de mayor información de las aeronaves que están volando, gestionar el tráfico con mayor fluidez e incrementar la seguridad”.
Los nuevos radares secundarios tienen tecnología Modo S y se utilizan, explica Enaire, para hacer un seguimiento del tráfico aéreo, dado que facilitan información sobre la posición de cada aeronave y también la identificación y la altitud a la que vuelan, mediante un sistema de interrogación selectiva a través de los transpondedores del avión. La inversión de 4 millones de euros en esta actualización tecnológica contribuye, sostiene el gestor de navegación aérea, “al posicionamiento internacional de Enaire (…), en línea con los requisitos europeos para introducir progresivamente nuevas tecnologías que mejoren la gestión del tráfico aéreo en Europa”. Aunque no los cita, Enaire se refiere a proyectos de innovación tecnológica desarrollados al amparo del programa Sesar e integrados a su vez en el marco del Cielo Único europeo.
Los nuevos radares serán utilizados tanto desde el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias, localizado junto al aeropuerto de Gran Canaria, como desde la torres de control de los aeropuertos  Tenerife Norte y Tenerife Sur. En todos los casos, los nuevos equipos aportarán información de los aviones en ruta y de las aeronaves que se aproximan a los aeropuertos de Canarias.
Este tipo de radares secundarios envían una señal a los aviones, que a su vez la reciben y descodifican a través del transpondedor. El transpondedor es un equipo de a bordo que a la vez recibe y emite señales de radio-frecuencia. Al responder a la señal del radar, el transpondedor identifica la posición de la aeronave y aporta otros parámetros útiles para los controladores aéreos, como la compañía a la que pertenece, la ruta que sigue y la altura a la que vuela en esos momentos.
Enaire subraya que los radares de vigilancia Modo S representan una mejora respecto a los secundarios convencionales, porque tiene capacidad para pedir al avión datos de manera selectiva, “lo que disminuye la contaminación radioeléctrica”. Además, al aportar datos complementarios de las aeronaves, como sus intenciones de rumbo o altitud, “contribuyen a mejorar la integridad de la información, así como la predictibilidad para su uso en la provisión de los servicios de control de tránsito aéreo”. El gestor añade que los radares Modo S no solo mejoran la operatividad en el área de vigilancia española, sino entre los distintos países colaterales.
F.EnAire

martes, 8 de julio de 2014

Los ojos de la ONU en el cielo del Sahara son canarios

Profesionales del Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias, físicamente situado junto al aeropuerto de Gran Canaria, dan soporte cada día a los tripulantes de una decena de vuelos de Naciones Unidas en el Sahara Occidental, que se comunican por radio VHF con los controladores aéreos españoles radicados en las Islas para verificar si hay otros aviones por las rutas en que van a transitar. Además de un nivel de equipamiento tecnológico diferenciado, no es lo único que distingue el Control Canarias de los centros peninsulares análogos: Canarias vigila y monitoriza para la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) las incidencias que se producen en la separación vertical y horizontal de los aviones en el corredor aéreo EUR/SAM que conecta Europa con América Latina.
Para los controladores del centro canario que se ocupan de la supervisión de los aviones en ruta forma parte de la rutina cotidiana recibir comunicaciones de los ‘United Nation’. Es así como los pilotos que operan para Naciones Unidas en el Sahara Occidental se identifican por radio ante los controladores aéreos de Canarias, generalmente en los minutos previos al despegue, para comprobar si en esos momentos hay en vuelo otros aviones sobre el antiguo Sahara español. Se trata de conexiones aéreas entre puntos donde en algunos casos no hay ni aeropuertos y los aviones despegan y aterrizan sobre pistas en condiciones mínimas de uso. Los vuelos se realizan a diario y su ejecución se comunica sobre la marcha desde la cabina del piloto al Centro de Control, que proporciona a los comandantes la información de que disponen sobre esta zona del espacio aéreo. Una suerte de ‘cielo de nadie’ mientras se prolongue el conflicto sobre el Sahara Occidental cuyo control aéreo quedó por esta causa encomendado a España.
Los controladores explican que se trata por lo general de aviones de carga de fabricación y con tripulantes rusos que a diario circulan entre varios puntos del Sahara situados literalmente en mitad del desierto. Entre los puntos del Sahara Occidental conectados por estos vuelos de la ONU se encuentran Oumdreyga y Smara, a solo 180 millas náuticas uno de otro, pero también son frecuentes las conexiones con Tifariti y Mahbas. Este último punto, ya muy cerca de la frontera, es uno de los enclaves más próximos a los campamentos de refugiados de Tinduf en territorio argelino. Los puntos conectados por los vuelos de la ONU asistidos desde Canarias son lugares con muy poca población, donde apenas hay actividad y que, atrapados en el conflicto por la soberanía sobre el Sahara occidental, reciben asistencia de Naciones Unidas, que en abril reanudó por cierto los vuelos humanitarios para que las familias de saharauis separadas a un lado y otro de la frontera argelina puedan visitarse.
El número de operaciones no es igual cada día. Enrique Gismera, director regional de Navegación Aérea en Canarias, explica  que por regla general se da una media de entre 8 y 10 aviones en cada jornada que van haciendo vuelos de distancia corta entre unos enclaves y otros. Para ello comunican a los controladores aéreos tanto la posición como la hora prevista de llegada a su destino.
Pero el control de los ‘United Nation’ no es lo único que diferencia al Centro de Control de Canarias, cuya posición geográfica le hace asumir además la supervisión de aviones en ruta oceánica en el corredor EUR/SAM. Este centro aloja también la oficina SATMA, cuyo objetivo es la monitorización de las incidencias de seguridad en la separación horizontal y vertical de aviones que se produzcan en este corredor. ¿Quienes intervienen en este corredor? España, a través de Canarias; Senegal (Dákar oceánico), Cabo Verde (Sal oceánico) y Recife (Brasil).
La OACI creó una oficina de monitorización por cada corredor aéreo cuando se redujo a mil pies la separación reducida mínima vertical (RVSM, según sus siglas en inglés) que han de mantener los aviones entre sí. La oficina del EUR/SAM quedó establecida en el Centro de Control de Canarias. Por este motivo, los otros tres operadores del corredor notifican a Canarias todas las incidencias que se produzcan en la separación de vuelos, que se incorporan luego al informe anual que elabora esta oficina de monitorización. Gismera explica que la presencia de la oficina SATMA aumenta los contactos habituales entre Canarias, Sal, Dakar y Recife más allá de los que es frecuentes por su actividad como centros de control de tránsito aéreo.
Así, cualquier incidencia no prevista entre Canarias, Sal o Dakar activa las llamadas líneas calientes entre estos centros: teléfonos que comunican a los controladores aéreos de uno y otro lado con solo descolgarlos. Así, si un sector tiene que transferirle a otro un avión  conforme a la programación esperada y no lo hace, entonces se produce, relata Gismera, esa comunicación telefónica por línea caliente.
La oficina SATMA elabora desde Canarias para la OACI su informe anual con el estudio de las incidencias de separación aérea. Pero además, si se producen incidentes graves, como el de los dos aviones que se cruzaron en ruta con riesgo de colisión por un aparente fallo de coordinación entre los centros de Canarias y Sal, España le hace llegar a Cabo Verde el resultado de su propia investigación interna, en este caso, el análisis del caso realizado por la comisión de Estudio (Ceanita) de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.
Al margen del control oceánico, una de las situaciones más extraordinarias que puede plantearse en un centro de control aéreo es que los profesionales detecten un vuelo no previsto cuya tripulación no se comunique con tierra y que en caso extremo requiera dar una alerta a los controladores militares e incluso la intervención del Ejército del Aire para comunicarse con el avión y tratar de identificarlo o interceptarlo, si fuera necesario. En ese caso extremo, el Ejército, en su condición de policía del aire, puede llegar a enviar uno o dos cazas al encuentro del avión si no consigue que la tripulación identifique el vuelo y su destino.
Según Gismera se trata, sin embargo, de una situación extremadamente infrecuente y que si se produce, suele ser como consecuencia de un fallo en las comunicaciones de la aeronave que le impide comunicarse correctamente con tierra. El director general de Navegación Aérea pone como ejemplo el aviso transmitido en una ocasión por los controladores de Portugal, que alertaron a Canarias de la presencia de un avión con destino Tenerife Sur que realizaba una maniobra de descenso demasiado rápida y a su juicio inusual. Gismera relata  que, tras la alerta, se comprobó que el avión tenía efectivamente un problema de comunicaciones en cabina, pese a lo cual consiguió aterrizar con normalidad.
Canarias oceanica en 119.300 y 133.000
Sal Cotrol 128.300
EURSAM en 8861.0 y 6535.0 Khz
F.ATCP